Médicos sin Fronteras pide excluir de la VII Ronda de negociaciones de Cartagena el capítulo referido a la propiedad intelectual
El TLC amenaza el acceso a medicamentos vitales
Redacción Bolpress
Las disposiciones sobre propiedad intelectual incluidas en el Tratado de Libre Comercio que Estados Unidos negocia con los países andinos son una amenaza para el acceso a medicamentos esenciales de la población de Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, afirma la organización médica humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF).
Las disposiciones sobre propiedad intelectual incluidas en el Tratado de Libre Comercio que Estados Unidos negocia con los países andinos son una amenaza para el acceso a medicamentos esenciales de la población de Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, afirma la organización médica humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF).
Las presiones de EEUU en forma de disposiciones de propiedad intelectual no hacen más que aumentar las barreras a la producción de medicamentos de calidad a bajo precio. MSF insta a los ministros de comercio a cumplir con su obligación de garantizar a sus poblaciones el acceso a medicamentos asequibles y evitar que la salud se negocie al mismo nivel que cualquier bien comercial. Para ello, las disposiciones de propiedad intelectual que afectan el acceso a medicamentos deben ser totalmente excluidas de la VII Ronda de negociaciones del TLC en Cartagena.
El capítulo de propiedad intelectual que se está negociando en Cartagena va más allá de lo establecido en acuerdos internacionales ya firmados. MSF considera que los acuerdos de Doha del año 2001, donde los mismos países andinos y EEUU antepusieron la protección de la salud pública a los intereses comerciales, deben ser el techo y no el piso de las negociaciones del capítulo sobre propiedad intelectual.
La competencia provocada por la comercialización de los medicamentos genéricos ha demostrado ser el mecanismo más eficaz en los últimos años para reducir el precio de los medicamentos originales. Demorar la producción de genéricos durante 5 o incluso 3 años con medidas tan peligrosas como la protección de datos de prueba farmacéuticos, imprescindibles para aprobar la comercialización de un nuevo medicamento en un país, pueden resultar fatales. "Cuando mi hijo enfermó gastábamos 400 dólares al mes en tratamientos para enfermedades oportunistas. Dos meses antes de fallecer, empezó a tomar antiretrovirales pero como estaba muy mal, falleció. La gente debería tener su tratamiento cuando lo necesita, no un año después cuando ya es demasiado tarde", afirmó la madre de un paciente de MSF en Ecuador, fallecido por VIH/SIDA.
Al igual que en negociaciones anteriores (por ejemplo el CAFTA firmado con países centroamericanos) el gobierno de Estados Unidos está presionando para que las autoridades reguladoras de medicamentos de los países andinos se conviertan en una especie de "policía de patentes", atribuyéndoles abusivamente un rol que no les compete. MSF considera que éstas y otras medidas como la protección a medicamentos ya conocidos o la extensión de patentes por demora son extremadamente preocupantes y no tienen más utilidad que la de proteger los intereses comerciales de las compañías farmacéuticas multinacionales por encima de la salud de las poblaciones andinas.
La población de Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia no podrá entender que sea un requisito inapelable ceder su acceso a los medicamentos y a la salud a cambio de otros intereses comerciales. La VII Ronda de negociación del TLC en Cartagena debe ser el escenario de un compromiso para que la salud no se negocie a ningún precio. Los medicamentos no pueden ser un lujo.
El TLC es nocivo para la salud
La organización instó a los ministros de Comercio "a cumplir con su obligación de garantizar a sus poblaciones el acceso a medicamentos asequibles y evitar que la salud se negocie al mismo nivel que cualquier bien comercial".
"Para ello las disposiciones de propiedad intelectual que afectan el acceso a medicamentos deben ser totalmente excluidas del TLC", advirtió MSF.
La organización explicó que el capítulo de propiedad intelectual que se está negociando en Cartagena "va más allá de lo establecido en acuerdos internacionales ya firmados".
Los acuerdos de Doha de 2001 "donde los países andinos y Estados Unidos antepusieron la protección de la salud pública a los intereses comerciales, deben ser el techo y no el piso de las negociaciones del capítulo sobre propiedad intelectual", dice la organización.
Javier Sancho, portavoz de MSF, explicó a periodistas que "el principal problema mundial a nivel de la salud es el del acceso a los medicamentos, porque éstos se encuentran a precios que nuestras poblaciones no se los pueden permitir". "En América Latina necesitamos medicamentos de calidad a costos bajos, y eso son medicamentos genéricos de calidad. Si no contamos con esos medicamentos genéricos en América Latina, nuestras poblaciones simplemente se mueren", denunció el funcionario.
"Si no incentivamos que los medicamentos genéricos de calidad, a más bajo precio que los originales de marca, se registren, estamos promoviendo el monopolio de las empresas farmacéuticas multinacionales", añadió.
Para MSF, la experiencia en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica mostró que al comienzo y al final de las conversaciones los negociadores insistían en que estaban acatando la Declaración de Doha y los demás acuerdos, porque según ellos, "se estaba respetando la salud pública".
Pero en la práctica eso no es verdad porque "de una forma u otra, se está negociando con la salud de la gente", denunció la organización.
Hasta hace dos o tres años un medicamento anti-retroviral de marca se podía conseguir en unos 10.000 dólares por paciente año. "Gracias a la entrada de medicamentos genéricos y a permitir la competencia de éstos, hoy podemos conseguir el mismo medicamento en alrededor de 200 o 300 dólares por paciente año. Y nadie ha temblado por eso", señaló.
El jefe del equipo negociador colombiano, Hernando José Gómez, dijo que "para Colombia los intereses de la salud pública prevalecen sobre los intereses comerciales". Según Gómez, "aquellas pretensiones de Estados Unidos en materia de patentes, que puedan afectar en forma significativa la disponibilidad o precio de medicamentos, son completamente inaceptables para los andinos".